miércoles, 25 de febrero de 2009

Primera Experiencia Swinger (parte 2)

Lo que pasó después fue una experiencia muy intensa, podría calificarla como nuestra verdadera experiencia swinger. Sentados mirando a las otras parejas hacer el amor nos excitamos mucho y no tardamos en comenzar a hacer el amor nuevamente. Todo comenzó muy rico y suave, con muchas caricias y besos. De vez en cuando mirábamos a las otras parejas. Yo comencé a realizarle sexo oral a Andrea. Debo decir que excitaba mucho verla mirar a los demás mientras yo lo hacía. Esa situación no duró mucho, ya que después de un nuevo orgasmo de Andrea ella me sentó y se subió sobre mí. A esas alturas éramos los más efusivos, por decirlo de alguna manera. El hecho de que las demás parejas nos miraran con deseo nos gustó mucho.
Nosotros estábamos en uno de los puf cerca de la entrada. Después de un rato me puse por detrás de Andrea, quien se arrodilló sobre los puf con las manos apoyadas en la pared mientras yo la penetraba. Estábamos disfrutando de ese exquisito momento, cuando entró una pareja joven y con lo primero que se encontraron fue con nosotros. Ella quedó parada muy cerca nuestro. Él la tenía abrazada por detrás. Por alguna razón se quedaron pegados mirándonos (suponemos que fue por lo excitante de la escena). Mientras ella nos miraba, él la tocaba y desvestía. Ella se veía muy excitada. Comenzaron a hacer el amor en el silón grande del centro.
Nosotros cambiamos de posición varias veces; lo estábamos pasando muy rico.
Ya después de una rato el sillón o puf en el que estábamos nos había quedado chico, así es que nos pusimos en el puf grande del centro. Andrea se acostó de espalda mientras yo la penetraba, posición que me permitía seguir mirando alrededor. De pronto me di cuenta que la chica de la pareja joven le tenía tomada la mano a Andrea y se comenzaba a acercar a ella. La verdad es que no le presté mucha atención hasta que Andrea me hablo y me preguntó "¿puedo?". Con un gesto entendí que lo que me preguntaba era si yo accedía a que ella interactuara con la chica joven, a lo que dije “sí”. De ese momento en adelante mi excitación fue creciendo en forma exponencial, imagínate que nunca había visto a Andrea besarse con otra mujer y en ese ambiente, con esa atmosfera, era algo verdaderamente idílico.
Es importante mencionar que habíamos conversado de los límites, supuestamente no interactuaríamos con nadie, ni si quiera Andrea con otras mujeres.
Ellas se besaban y tocaban mientras los hombres seguíamos haciéndoles el amor. Debo decir que todo esto ocurría estando ellas acostadas de espalda.
De pronto, una nueva pareja se puso en el gran y caliente puf del medio. Ella (la crespa en adelante) se inclinó poniendo las manos sobre el puf mientras su pareja la penetraba. Ella no era nada de tímida, parecía saber bien lo que quería. Primero comenzó tocando a la chica joven y continuó besándola. Andrea la comenzó a tocar, para terminar besándola efusivamente. Los besos que ellas se daban eran de mucha excitación, era como si quisieran comerse. En un momento la pareja de la crespa comenzó a tocar un seno de Andrea. Ella tomó su mano indicándole que no siguiera en sus intentos.
A esas alturas, sólo quedábamos en el lugar las tres parejas y lo que estábamos viviendo era más de lo que habíamos pensado e imaginado. En algún momento yo sentí que había perdido la conexión con Andrea y que ella estaba más preocupada de cómo interactuaban entre las tres mujeres. Mi asombro fue grande cuando me propuso que tocara a la crespa, lo que comencé a hacer. La crespa estaba aún con la parte superior de su ropa y cuando la comencé a tocar se terminó de quitar la ropa que le quedaba. Andrea la besaba mientras yo la tocaba y su pareja la penetraba, en un momento ella me comenzó a tocar y sin darme cuenta la estaba besando.
Eso fue un error muy grande de mi parte, ya que aquella situación estaba totalmente fuera de los límites que nos habíamos puesto antes de salir este día. Había violado una regla que habíamos puesto de mutuo acuerdo. Lo que siguió después fue de mal en peor para mí, ya que cambiamos de posición. Mientras la seguía penetrando, Andrea quedó encima de la chica joven. Entonces, vi cómo el tipo joven la tocaba y besaba. Eso hizo que se acabara todo para mí en ese momento. Obviamente, Andrea se dio cuenta y nos sentamos en los pufs del costado, muy abrazados y tratando de explicarme como habíamos llegado a hacer cosas que declaramos no hacerlas.
Lo que vino después fue una larga conversación de lo que había pasado. De esa conversación rescato dos cosas muy importantes: la primera es que si el amor que tenemos con Andrea no fuera todo lo grande que es, no creo que hubiéramos podido superar el impase que vivimos. La segunda, es que los límites deben ser muy precisos y respetados, ya que la interpretación es distinta según cada persona.
Finalmente contarles que hemos vuelto a tener experiencias swinger y que los errores cometidos esa primera vez no los hemos vuelto vivir......

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